Inauguramos una nueva sección en la web, Editorial. En ella iremos publicando artículos dirigidos a padres, madres, familiares  y  jugadores de las categorías de fútbol 11. Estos artículos se basan en la forma de entender el fútbol base como una herramienta para educar. 

 


Editorial: " La importancia de las experiencias"

En este primer capítulo, " La importancia de las  experiencias" , buscamos lo positivo de una temporada. Más de uno seguro que al comenzar a leerlo pensará que lo importante es ganar, los malos resultados es porque el equipo es muy malo, el entrenador no tiene ni idea...Pero si al final de esta lectura, nuestra forma inicial de pensar genera otro punto de vista distinto, posiblemente entenderemos el trabajo que intentan nuestros entrenadores llevar a cabo a lo largo del año.

La importancia de las experiencias

 

 

Hola equipo:

Normalmente, uno de los problemas del fútbol base es que lo que es verdaderamente importante permanece invisible a los ojos de mucha gente. Conociendo como importante, la progresión; el clima entre padres, jugadores y entrenadores; el compromiso; la ilusión; divertirse; el respeto; el compañerismo; saber tolerar los malos momentos y tener humildad en los buenos... por encima del resultado, que suele ser lo visible. En definitiva, lo importante es el EQUIPO, cómo este se forma, las sinergias, y los aprendizajes que se generan en él.

Estos aprendizajes y las experiencias que vayamos adquiriendo a lo largo de la temporada y de los años, si las sabemos utilizar nos acercarán al resultado. No creemos que haya experiencias negativas. Simplemente hay experiencias. Se aprende tanto de los logros como de los palos, tanto de los errores cómo de los aciertos, de las dinámicas positivas y negativas, de las decisiones acertadas y desacertadas. Todas las experiencias son positivas si sabemos sacar conclusiones de las mismas. Y todas son absolutamente necesarias para aprender y para crecer.

Un mal partido es una experiencia positiva porque nos permite mejorar aquello que no hicimos bien. Una mala primera vuelta se hace una experiencia positiva cuándo observas que hubo cosas que aprendiste y que te permitieron hacer las cosas de otra manera para mejorar. Una caída es buena, porque te levantas habiendo aprendido la lección.

 Así, el resultado no debería ser el medio por el cual se valora el trabajo y la progresión del equipo a corto plazo, no es lo importante. Lo importante son las experiencias siempre positivas que te hacen mejorar. Dejemos el resultado para el alto rendimiento, donde se preparan únicamente para ganar.

En la base, se busca una formación independientemente del resultado, puesto que a los que estamos dentro del equipo (entrenadores y jugadores) nos permite valorar mucho mejor las capacidades del jugador y la progresión del equipo. La competición es imprescindible e importantísima, pero no la utilizamos como medio para ganar, sino como un medio que nos permita ver cómo el jugador y el equipo van adquiriendo experiencias, a través de las cuales se busca la mejora.

En las etapas formativas el rendimiento del jugador/equipo se consigue de forma progresiva y el resultado a medio/largo plazo a lo largo de la temporada o temporadas del proceso formativo. La ilusión por querer ganar existe, sabiendo que para ello se debe primero progresar. Los valores, tales como compañerismo, respeto, humildad,... están presentes, apoyándonos en ellos para progresar.

En resumen, creemos que todo lo que ocurre a lo largo de la temporada (ya sea mejor o peor) es positivo, ya que de todo se aprende. Lo importante es sacar conclusiones de todas las situaciones. De las buenas y de las malas. Experiencias que nos llevan a ser cada vez mejores.


 #Somosequipo                                                                         Club Colegio Hogar San Roque


Editorial: "Ganar o formar.Una visión diferente"

Hoy os traemos un artículo muy interesante que se convierte en el segundo de nuestra nueva sección "Editorial" en la web. Partiendo de la base de que nuestra idea es educar y formar a través del fútbol vamos a plantear una cuestión. Si colocamos en un plato de la balanza que el objetivo de cada partido es ganar y en el otro plato que el objetivo de cada partido es alcanzar lo que se trabajó en los entrenamientos previos, posiblemente nos decantemos a bote pronto por la primera opción. 

Ya sabemos que en el deporte se trata de ganar. En el alto nivel no tener éxitos (no ganar, mejor dicho) es sinónimo de despidos, de pérdida de valor de los jugadores y de nubarrones económicos para el club. Conseguir puntos, lograr títulos o evitar el descenso se convierte en el criterio para medir el trabajo bien hecho. Se trata de ganar. La victoria o la derrota es la medida de que las cosas están bien o mal hechas. Un 3-0 es mejor que un 2-1.

No debería ser así en la formación. Aquí el éxito se mide por el compromiso. Si te has esforzado al máximo o no. Muy por encima del resultado del fin de semana está conseguir formar a personas y mejorar las habilidades de los deportistas. Lo que cuenta es la valoración que hace cada niño de lo que ha pasado. ¿Qué puedo mejorar para acertar el tiro? ¿Por qué me ha salido mal? Ganar o perder es secundario. Aunque juguemos para ganar porque queremos hacerlo lo mejor posible en cada momento. Como vemos, el rendimiento es común a ambos mundos, la diferencia está en cómo se valora en cada caso.  Eso depende de nosotros, los padres y los entrenadores.

Pasamos a lo que nos interesa contar. Si bien para los aficionados y a veces padres y entrenadores ganar o quedar en una determinada posición es sinónimo de haber hecho bien las cosas y perder lo contrario, nosotros debemos conocer que esta asociación no es del todo cierta. Al menos, no nos vale para para preparar mejor a los jugadores. Nos explicamos. No nos parece acertado reforzar o castigar a los deportistas por el marcador del partido. Reforzar positivamente a alguien cuando, a pesar de vencer, no ha tenido un buen rendimiento es algo torpe. No vale para nada. Bueno sí, vale para para que el que nos escucha crea que está en el camino acertado. Hay que perseverar en seguir haciendo mal las cosas. Y no es eso. Tampoco lo contrario. Hemos hecho muy bien las cosas, pero hemos perdido. Toca castigar. También en desacertado. Ahora sí que habría que seguir trabajando del mismo modo. Cómo veis, refuerzos, castigos y marcador tienen una relación más difícil de lo que pudiera parecer.

Nuestro consejo es que hay que reforzar a los jugadores por cumplir los objetivos, no por el resultado. Un ejemplo sencillo: si nuestro plan de partido consistía en una presión alta y en atacar en velocidad tras robo, y lo hemos logrado, nuestro rendimiento ha sido bueno, independientemente del resultado. Hemos hecho lo que habíamos planificado. Hay que reforzar positivamente a los nuestros. Cumplir los objetivos ayudan a los deportistas a focalizar la atención en su propia actuación: que han hecho bien o mal y cuánto se han alejado o acercado a la prestación prevista, para luego analizar con la ayuda del entrenador lo que han hecho y en consecuencia para mejorarse. Evaluar sólo por el el resultado elimina la posibilidad de entender por qué suceden las cosas. No puede haber mejora.

En el partido nos centramos en algo que dependa de nosotros y tratamos de conseguirlo.  Si se consigue se adquiere un aprendizaje nuevo por parte del jugador que añadirá a su abanico de recursos, un nuevo recurso a utilizar en próximos partidos. Incrementan las posibilidades de sacar resultados positivos 

Es posible preparar al jugador/equipo para ganar y lograr resultados más “positivos” a corto plazo pero no interesa desde el punto de e vista del aprendizaje por lo que comentamos, y es que en las etapas formativas el rendimiento del jugador/equipo se consigue de forma progresiva, y el resultado a medio/largo plazo a lo largo de los años. En etapas NO formativas, se valora lo contrario, es decir, el resultado a corto plazo, ya que cómo dijimos lo que interesa aquí es prepara al equipo para ganar y sacar resultados positivos por encima de aprender, ya que se sobreentiende que el jugador ya llega aprendido. Realizar esto último en fases iniciales generará déficits en el niño difícilmente recuperables en el futuro. Aun así, no se debe perder la motivación por querer ganar, pero teniendo claras las prioridades.

En resumen: En la base los objetivos en los partidos han de ser parciales y concretos. Si les pedimos ganar, tienen que atender a tantos aspectos que no saben cómo actuar. Se aprende poco. Se trata de reforzar por cumplir los objetivos personales y deportivos que dependan de ellos y no por los resultados. Que no nos distraiga el marcador. Y no confundamos a los jugadores.  Prestemos atención a lo que podemos mejorar.                     

Club Colegio Hogar San Roque

¿Y ahora? ¿ Como ves esa balanza?